Aprender a crear un prespuesto mensual:
Saber cuánto dinero ganas no significa necesariamente saber cómo gestionarlo.
Puedes tener unos ingresos suficientes y aun así llegar a final de mes preguntándote dónde ha ido todo el dinero.
El problema muchas veces no está únicamente en cuánto ganas, sino en no tener una visión clara de cómo estás utilizando tus ingresos.
Un presupuesto mensual puede ayudarte a cambiar eso.
No necesitas conocimientos de contabilidad ni una aplicación complicada. Tampoco tienes que controlar los gastos cada céntimo que gastas.
Solo necesitas conocer tus ingresos, identificar tus gastos y establecer unas prioridades.
En este artículo vamos a ver cómo crear un presupuesto mensual desde cero en 7 pasos, incluso si nunca has hecho uno.
¿Qué es y como crear un presupuesto mensual?
Un presupuesto mensual es una planificación sencilla que te permite saber cuánto dinero entra, cuánto sale y cuánto puedes destinar a tus objetivos durante un determinado mes.
Básicamente, consiste en organizar tus ingresos antes de gastarlos.
Por ejemplo, puedes dividir tu dinero entre:
- Gastos de vivienda.
- Alimentación.
- Transporte.
- Facturas.
- Ocio.
- Ahorro.
- Gastos personales.
- Imprevistos.
El objetivo no es predecir exactamente todo lo que vas a gastar.
Es crear una referencia que te ayude a tomar mejores decisiones.
1. Calcula cuánto dinero tienes disponible
El primer paso es conocer tus ingresos mensuales reales.
Si tienes un salario fijo, probablemente sea sencillo.
Pero si tus ingresos cambian cada mes, debes utilizar una cantidad prudente.
Puedes incluir:
- Nómina.
- Ingresos adicionales.
- Trabajos puntuales.
- Rendimientos de otras fuentes.
- Otros ingresos habituales.
Si tus ingresos son variables, es mejor hacer un presupuesto utilizando una estimación conservadora.
No presupuestes dinero que todavía no tienes.
2. Haz una lista de tus gastos fijos
Los gastos fijos son aquellos que normalmente tienen una cantidad estable o relativamente predecible.
Algunos ejemplos son:
- Hipoteca o alquiler.
- Electricidad.
- Agua.
- Internet.
- Teléfono.
- Seguros.
- Cuotas.
- Colegios o actividades.
- Suscripciones.
Haz una lista completa y calcula cuánto representan todos ellos juntos.
Esto te permitirá conocer cuánto dinero necesitas cada mes simplemente para mantener tus gastos habituales.
3. Identifica tus gastos variables
Aquí es donde muchas veces se pierde el control.
Los gastos variables pueden cambiar bastante de un mes a otro.
Por ejemplo:
- Alimentación.
- Restaurantes.
- Ocio.
- Ropa.
- Compras.
- Transporte.
- Regalos.
- Actividades.
Revisa tus gastos de los últimos meses y busca una cantidad aproximada.
No necesitas acertar exactamente.
Lo importante es descubrir cuánto estás gastando realmente.
4. No olvides los gastos que no aparecen todos los meses
Este paso es especialmente importante.
Hay gastos que no pagas todos los meses, pero que sabes que acabarán llegando.
Por ejemplo:
- Seguro del coche.
- Seguro del hogar.
- Impuestos.
- Reparaciones.
- Mantenimiento.
- Vacaciones.
- Regalos de Navidad.
- Material escolar.
Si únicamente tienes en cuenta los gastos mensuales, estos pagos pueden convertirse en un problema cuando llegan.
Una solución sencilla consiste en calcular cuánto representan al año y dividirlo entre 12.
Por ejemplo:
Si sabes que durante el año tendrás aproximadamente 600 € de gastos extraordinarios, puedes reservar:
600 ÷ 12 = 50 € al mes
De esta manera, cuando llegue ese gasto, tendrás parte del dinero preparado.
5. Decide cuánto quieres ahorrar
El ahorro también debe aparecer dentro del presupuesto.
Uno de los errores más habituales consiste en gastar primero y guardar únicamente lo que queda.
El problema es que muchas veces no queda nada.
En lugar de eso, establece una cantidad concreta.
Puede ser:
- 50 €.
- 100 €.
- 150 €.
- 200 €.
La cantidad dependerá de tus ingresos y gastos.
No necesitas empezar con una cifra enorme.
Es preferible establecer una cantidad que puedas mantener todos los meses.

6. Deja un margen para los imprevistos
Crear un presupuesto mensual demasiado ajustado puede romperse fácilmente.
Por eso es recomendable dejar un pequeño margen.
Puede ocurrir cualquier cosa:
Una reparación.
Una factura más elevada.
Una compra necesaria.
Un gasto médico.
Una avería.
No siempre puedes anticiparlo todo.
Por eso, si tus ingresos lo permiten, reserva una pequeña cantidad para este tipo de situaciones.
No necesitas utilizarla todos los meses.
Precisamente por eso está ahí.
7. Revisa el presupuesto antes de terminar el mes
Crear el presupuesto es solamente el principio.
Para que realmente funcione, necesitas revisarlo.
Al terminar el mes, compara:
Lo que habías previsto
frente a
lo que realmente has gastado.
Si habías previsto 300 € para alimentación y has gastado 350 €, no significa que el presupuesto haya fracasado.
Quizá esos 300 € fueran demasiado bajos.
O quizá ese mes tuviste un gasto excepcional.
Analiza qué ha ocurrido y modifica el presupuesto del siguiente mes si es necesario.
El presupuesto debe adaptarse a tu vida.
No al revés.
¿Qué hacer si tus gastos son mayores que tus ingresos?
Este es uno de los datos más importantes que puede mostrarte un presupuesto.
Si tus gastos superan tus ingresos, necesitas analizar dónde está el problema.
Empieza por diferenciar entre:
Gastos necesarios
y
gastos que puedes reducir o eliminar.
No todos los gastos tienen la misma importancia.
Quizá puedas reducir determinadas compras, suscripciones u otros gastos variables.
Pero si incluso después de reducirlos tus números siguen sin cuadrar, el problema puede ser estructural.
En ese caso, además de reducir gastos, puede ser necesario buscar formas de aumentar los ingresos.
Un presupuesto no puede solucionar por sí solo una situación en la que matemáticamente sale más dinero del que entra.
Lo que sí puede hacer es mostrarte exactamente dónde estás.
¿Necesitas utilizar la regla 50/30/20?
Probablemente hayas oído hablar de la regla 50/30/20.
La idea consiste en distribuir aproximadamente:
- 50 % para necesidades.
- 30 % para deseos.
- 20 % para ahorro y objetivos financieros.
Puede utilizarse como referencia.
Pero no debes tratarla como una ley.
Tu situación puede ser completamente diferente.
Una persona que paga una hipoteca, tiene hijos o afronta gastos elevados puede necesitar una distribución distinta.
Lo importante es que el presupuesto sea realista para tu situación personal.
¿Qué herramienta puedes utilizar?
No necesitas comprar ninguna herramienta especial.
Puedes utilizar:
Una hoja de cálculo
Ideal si quieres personalizar completamente tu presupuesto.
Una aplicación
Puede facilitar el seguimiento de los gastos.
Una libreta
También funciona perfectamente si prefieres algo sencillo.
La mejor herramienta es aquella que realmente vas a utilizar.
No sirve de nada tener una aplicación llena de funciones si abandonas el presupuesto después de dos semanas.
Un presupuesto no tiene que controlar toda tu vida
Este es quizá uno de los conceptos más importantes.
Un presupuesto no debería convertirse en una lista interminable de prohibiciones.
Su función es ayudarte a tomar decisiones.
Si sabes que este mes tienes 100 € disponibles para ocio, puedes gastarlos con tranquilidad.
No necesitas sentirte culpable.
El problema no es gastar dinero.
El problema aparece cuando gastas sin saber si puedes permitírtelo.
Un presupuesto te permite disfrutar del dinero sin perder de vista tus prioridades.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debería ahorrar cada mes?
No existe una cantidad que funcione para todo el mundo.
Dependerá de tus ingresos, gastos, deudas y objetivos.
Empieza con una cantidad sostenible y aumenta progresivamente si tu situación lo permite.
¿Qué pasa si un mes no puedo cumplir el presupuesto?
No abandones.
Analiza qué ha ocurrido.
Un mes diferente no significa que todo el sistema haya fallado.
Utiliza esa información para mejorar el presupuesto del siguiente mes.
¿Tengo que apuntar absolutamente todos mis gastos?
No necesariamente.
Cuanto más detallado sea el seguimiento, más información tendrás, pero también puede resultar más pesado.
Busca un nivel de detalle que puedas mantener.
¿Es mejor ahorrar al principio o al final del mes?
Si tu situación económica lo permite, reservar primero una cantidad destinada al ahorro puede facilitar que realmente consigas ahorrar.
Esperar a ver qué queda al final puede hacer que el ahorro desaparezca entre otros gastos.
💡 Consejo de Impulso Diario
No busques crear un presupuesto mensual perfecto. Busca hacer un presupuesto que puedas mantener.
Un sistema sencillo que utilizas todos los meses vale mucho más que una planificación financiera perfecta que abandonas después de unas semanas.
Conclusión
Crear un presupuesto mensual desde cero no tiene por qué ser complicado.
Empieza por conocer tus ingresos.
Después identifica tus gastos fijos y variables, ten en cuenta los pagos que no aparecen todos los meses, establece una cantidad para ahorrar y deja un pequeño margen para los imprevistos.
Finalmente, revisa los resultados y adapta el presupuesto.
Recuerda que tu primer presupuesto no tiene que ser perfecto.
Es una fotografía inicial de tu situación económica.
Después de varios meses tendrás información mucho más útil sobre tus hábitos y podrás tomar mejores decisiones.
El objetivo no es controlar cada céntimo.
El objetivo es conseguir que tu dinero tenga una dirección.
Y cuanto antes empieces, antes tendrás una visión más clara de tus finanzas.
Si quieres profundizar en cómo organizar tus finanzas, puedes consultar esta guía del Banco de España para planificar tus finanzas personales.
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